Publicado por: EL TIEMPO
El paseíllo fue tardecillo, por un chubasquillo que inundó el ruedo y tuvieron que refaccionarlo. Así que el festejo empezó a las 4 de la tarde, con casi tres cuartos de plaza. Bajo un cielo plomizo y una llovizna que iba y volvía, se lidió un buen encierro de Juan Bernardo Caicedo. Un encierro bien presentado, que peleó en varas, cuyos dos primeros toros fueron muy bravos y nobles. Los demás, excepto el sexto, que fue manso, tuvieron dificultades, fueron aplomaditos, gorditos, pero terminaron sometidos por unos toreros que se jugaron el pellejo y les cortaron siete orejas. Debutó Daniel Luque, un joven matador, artista, que dejó ver ese apunte de pintura en los lances de capa finales del primer toro, un castaño claro, y claro también en su comportamiento. Los lances de quite fueron lentos como unas ilusiones. Cuajó Luque una faena de toreo despacio sobre ambas manos, empezada con pases por alto. Esos naturales bajitos y en redondo fueron eternos. Unos circulares de pasodoble, unos adornos, que eran arte bueno. Y una estocada sin puntilla. Y la presidencia, emocionada, le otorgó las dos orejas, con lo cual puso el orejómetro largo. El segundo suyo se llamaba 'Árabe'. Y lo puso a sudar petróleo. Era un toro parado, frío, que echaba la cara al cielo y se negaba a pasar. Imposible. "Matadle ya", dijo un español por ahí. Eso hizo Luque, de espadazo y descabello, cuando sonaba un aviso. El toreo hondo, grande, emocionante, estuvo a cargo de Manuel Jesús 'El Cid', un torero poderoso. Tandas con temple y mando por la derecha. Y unos naturales como de aquí a Sevilla, en los medios de la plaza en su primer toro. Se recreó en el toreo en redondo, con temple, barriendo la arena y rematando con enormes pases de pecho y con unos trincherazos de muleta muerta. Gran faena y una estocada caída le valieron las dos orejas. En el otro, 'Profesor', 'El Cid' tuvo una pelea a muerte, que ganó por valiente y torero. Porque era un toro que se paraba sobre el viaje, que lo buscaba. Había que tener hambre y cojones. Y se jugó la cornada hasta enseñar a pasar al toro y someterlo. Hacer embestir bien un toro así, y a veces lograr templar y ligar, es cosa de orejas. Y cortó una después de la estocada. Luis Bolívar tuvo un lote muy regular. En su primero, 'Litigante', estuvo variado y artista con la capa: largas de rodillas, verónicas, cacerinas, gaoneras, chicuelinas. Y logró tandas con temple, pero el toro se paró pronto, se quedaba corto y resolvió mirar al bulto. El valor se premia. 'Litigante' murió de una estocada a ley, y una justa oreja. Su segundo se llamaba 'Buenasuerte', que fue lo que no tuvo Bolívar en su lote. Era un toro que salía suelto de los engaños. El caleño, con paciencia y cerebro, lo fue enseñando y lo obligó a pasar en tandas sobre la diestra. Pero era un toro apagado. Gran espadazo y le arrancó la orejita. 'El Cid' vuelve el domingo junto a 'El Juli' y Santiago Naranjo El torero sevillano Manuel Jesús 'El Cid', quien cortó tres orejas ayer en la Santamaría, ocupó el puesto del francés Sabastián Castella, que resultó con lesión de clavícula en la corrida del sábado en Medellín. Según informó anoche la Corporación Taurina de Bogotá, 'El Cid' vuelve el domingo, junto a 'El Juli' y Santiago Naranjo, quien confirma la aternartiva.
Fecha de publicación: 14 de febrero de 2011